Batracio

Capítulo 5: El Rock de la Policía

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8 Noviembre, 2017

Hace dos semanas que no escribo ninguna canción. No sé qué me pasa… Algo me está bloqueando.
Lo he hablado con varios amigos, y todos coinciden en que necesito unas vacaciones. ¿Vacaciones? Parece mentira… Tantos años en la Tierra, y todavía sigo aprendiendo palabras nuevas.
Al parecer, las vacaciones son pequeñas temporadas de descanso que se toman los humanos en su trabajo. ¡Y tiene bastante sentido! Porque con tantos conciertos, tantos viajes y tanto tiempo dedicado a ganarme la vida, algunas veces se me olvida que es un juego, y deja de ser divertido.

Cada vez me parezco más a los humanos, y por eso estoy empezando a tener algo que nunca antes había tenido: dudas.
Por primera vez me preocupa lo que pueda pasar mañana… ¿Escribiré otra canción? ¿Será bonita? ¿Estará a la altura de lo que esperan de mí? Qué cosa tan desagradable, no saber qué camino tomar, qué palabra escoger, qué helado comerme… ¿el de fresa o el de chocolate?… ¡Tengo dudas!

La semana pasada fui al médico, pero no supo ayudarme. Me dijo que sufría una crisis de ansiedad, y me mandó unas pastillas.
–Debes tomarte una cada ocho horas —aseguró.
–¡Muchas gracias! —le contesté esperanzado.

Menuda decepción me llevé al llegar a casa. Aquellas pastillas de color verde parecían caramelos de menta, pero cuando las probé casi me muero del asco… ¡Estaban malísimas!
Creo que el médico se debió equivocar de receta, pero ya nunca volví para comprobarlo… ¿Y si me manda otras peores? ¿Y si me obliga a tragármelas? Qué horror, ¿lo veis?… ¡Sigo teniendo dudas!

Supongo que mis amigos llevan razón: necesito vacaciones. Pero… ¿Cómo lo hago? ¿Dónde tengo que pedirlas? La situación parece complicada: si no doy conciertos no vendo canciones, y si no vendo canciones no podré comprar comida, ni pagar la hipoteca.
La comida es lo de menos porque siempre hay alguien que nos invita, y tenemos un pequeño huerto con lechugas y tomates muy ricos. Pero la hipoteca es un asunto mucho más serio. ¡Y tan serio!
Al principio no podía creerlo, pero después supe que era verdad. Si pasas mucho tiempo sin pagarla, unos señores te echan de tu casa por la fuerza y te dejan en la calle. ¡Qué cosa tan fea! No tiene nada de divertido.

En mi planeta no pasan estas cosas. Claro que mi planeta está a doce millones de años luz de la Tierra.

Voy a coger la guitarra ahora mismo.
Dos semanas son demasiado tiempo, y este ratito escribiendo me ha sentado bien. Además, no me queda otro remedio…
Tengo que seguir haciendo canciones.


Texto: Miguel de Lucas (Dr. Sapo)
Ilustraciones: Diego Alcalá

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